ARGENTINA, 4 Apr (EUROPA PRESS)
El Senado argentino, en una jornada histórica, rechazó los nombramientos de dos jueces al Tribunal Supremo propuestos por el presidente Javier Milei, marcando un hecho sin precedentes desde 1983. Los candidatos, designados por decreto presidencial a fines de febrero, no lograron la aprobación de la Cámara Alta, desatando fuertes críticas del Ejecutivo.
En la votación, Ariel Lijo recibió 27 votos a favor, 43 en contra y una abstención. Por su parte, Manuel José García Mansilla solo consiguió el apoyo de 20 senadores, frente a 51 votos en contra. La sesión, que duró varias horas, concluyó con un llamado al gabinete para que respete la Constitución.
Desde Estados Unidos, donde se encuentra de visita, la oficina del presidente Milei expresó su "repudio" ante esta decisión, acusando al Senado de actuar por "motivos meramente políticos y no por cuestiones de idoneidad". Según un comunicado, esta es la primera vez que el Senado rechaza candidatos presidenciales por razones políticas, evidenciando su rol como "refugio de la casta política". El comunicado también señaló que "la politización de la Justicia representa una amenaza para la democracia".
Milei había nombrado a García-Mansilla y Alijo después de que no lograran obtener los dos tercios de los apoyos necesarios en el Senado, una condición que exige la Constitución. Esta acción fue criticada por la ONG Human Rights Watch, que la calificó como "uno de los ataques más graves contra la independencia" del Tribunal Supremo de Argentina.
El presidente ha prometido seguir luchando por la independencia judicial, criticando a la clase política por anteponer sus intereses por sobre la normalización del sistema judicial. Este episodio refleja las crecientes tensiones entre el Ejecutivo y el Legislativo, y marca un momento crítico en la política argentina.